bajabamos por la cuesta inundada de estrellas
quizás eran los reflejos de tus ojos brillantes
solo eran dos , de un reflejo infinito con
un limite de espejos marchitos.
¡valla! peces saltan junto a nosotros
sonriendo y disfrutando su camino
ya en el final mirarte a los ojos
se me hace innevitable
lloraré por entre los ojos
lo imposible ,posible será
como caminar en el mar.
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